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Historia del acero inoxidable

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El acero inoxidable es conocido por su gran resistencia a la corrosión. Forma parte de nuestra vida y es utilizado en diferentes aplicaciones, que incluyen construcción, industria, fabricación de automóviles, cirugía y odontología.

Entre la tipología de aceros resistentes, hay algunos que son inoxidables. Lo que quiere decir que estos se caracterizan por su tolerancia a la corrosión atmosférica porque cuando se alean con otros metales como el níquel y el cromo, son menos reactivos.

Esto significa que el acero inoxidable es un material que no se destruye a sí mismo incluso aun cuando se somete a abusos más violentos. Pero este tipo de acero no es perpetuo, solo tiene una mayor resistencia a la corrosión cuando se somete a cierto agente agresivo. Por ejemplo, es corrosible por acción química o electroquímica.

Y por eso la resistencia a la oxidación y la corrosión del acero inoxidable es debido a la presencia de cromo. Puesto que permite la formación de una película muy delgada de óxido de cromo en la superficie del acero, que resulta insoluble e impermeable en los medios corrosivos habituales.

Cómo se descubrió el acero inoxidable.

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El origen de lo que conocemos como acero inoxidable ocurrió en los albores de la primera guerra mundial.

Aunque de forma independiente y casi simultánea, en Inglaterra y en Alemania se descubrieron los aceros inoxidables tal como los conocemos ahora.

Fue descubierto por casualidad por el metalurgista inglés Harry Brearly mientras investigaba cómo mejorar una aleación para proteger los cilindros de los cañones, puesto que encontró que, si agregaba cromo a los aceros de bajo carbono, obtenía aceros resistentes a las manchas (o stainless) o resistentes a la oxidación.

Los doctores Strauss y Maurer, de Alemania, en 1912 patentaron dos grupos de aceros inoxidables al cromo-níquel de bajo contenido de carbono; uno de estos, con la denominación 18-8, usado desde entonces en muchas aplicaciones.

Las propiedades y composiciones de los aceros inoxidables se mantuvieron en secreto por los países beligerantes mientras duró la primera guerra mundial. Y a partir de las pocas aleaciones experimentadas en 1920.

Desde entonces la familia de los aceros inoxidables ha crecido mucho. De hecho, hoy en día contamos con un gran número de grados y tipos de acero inoxidable en múltiples presentaciones, y con una gran variedad de dimensiones, acabados, tratamientos.

Dicen que Brearley, desarrolló y experimentó aleaciones de acero que contenían entre el 6% y el 15% de cromo, con diferentes contenidos de carbono. Por lo que, en el año 1913, Brearley habría conseguido crear un acero con 12’8% de cromo y 0’24% de carbono, argumentando que, era la primera vez que se desarrollaba un “acero inoxidable”.

 

Aunque alrededor de esta historia hay varios mitos, entre las que algún relato comenta que Brearley tiró a la basura un acero en desarrollo, dándose cuenta de que, este acero no se había oxidado, a diferencia de otros aceros, que sí lo hicieron.

Y es por eso que continuó experimentando con el tipo de aceros resistentes a la oxidación, atacándolos con ácido nítrico y examinándolos bajo un microscopio, con el propósito de analizar su posible resistencia al ataque químico, tras lo que percibió que su nuevo acero resistió los ataques químicos.

Así que Brearley procedió a probar la muestra con otros ácidos, incluyendo el jugo de limón (ácido cítrico) y el vinagre (ácido acético), lo que consiguió que se asombrará al comprobar que las aleaciones eran resistentes a esas sustancias.

De esta forma reconoció el potencial de su acero "inoxidable" en el sector de la cuchillería. Así que, siguió trabajando para intentar producir cuchillería, pero encontrando dificultades para producir hojas de cuchillo.

Para ello Brearley recurrió a su amigo y compañero de escuela, Ernest Stuart, quien ya había perfeccionado el proceso de endurecimiento de cuchillos, logrando ciertas mejoras.

Aunque Brearley había decidido en el inicio nombrar su invento como “Rustless Steel”, fue Stuart quién lo bautizó como “Stainless Steel”, tal y como lo conocemos ahora.

Cabe decir que entre los años 1911 y 1914, los estadounidenses, Becket y Dantsizen trabajaron en el desarrollo de aceros inoxidables Ferríticos, los cuales contenían 14-16% de cromo y 0’07 – 0’15% de carbono.

El primero uso del acero inoxidable fue militar para evitar la oxidación de los rifles. Y desde entonces, varios tipos de acero han ocupado todos los sectores productivos.

Hay que decir que, como todos los tipos de aceros, el acero inoxidable es una simple aleación no un metal simple.

Aunque tiene en común con todos los aceros el principal ingrediente (elemento de aleación) que es hierro al que se le añade una pequeña cantidad de carbono.

También hay que indicar que no es un revestimiento, puesto que el acero inoxidable es un material sólido y no un revestimiento especial que se aplica al acero común para darle características “inoxidables”.

Si miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta que el acero inoxidable lo podemos encontrar en todas partes.

Razones de uso del acero inoxidable.

Algunas de las razones para utilizar acero inoxidable son:

  • Resistencia a la corrosión por picadura.
  • Resistencia al calor y fuego.
  • Higiénico y de fácil limpieza.
  • Apariencia estética.
  • Ecológico (100% reciclable).
  • Alta vida en servicio.

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El acero inoxidable se puede cortar al tamaño deseado. El corte mecánico es el método más común y tras realizarse, se procede al refinamiento para por fin estar listo para su uso.

Como has podido comprobar el acero inoxidable está muy presente en nuestras vidas más de lo que pensamos.

Dentro del sector industria la utilización del acero inoxidable es importante y puede ser usado en la producción de piezas de fundición.

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